Diez preguntas al instalador de aerotermia antes de firmar (y qué respuesta debe darte)

Respuesta corta: las diez preguntas de abajo no sirven para saber si el instalador es simpático, sirven para saber si ha hecho los cálculos. La mayoría de los problemas graves de aerotermia que se ven en los foros no son averías de la máquina: son instalaciones mal dimensionadas. Y eso se detecta antes de firmar, preguntando.

Por qué esta conversación decide el resultado

Una instalación de aerotermia son entre 9.000 y 18.000 €, y a diferencia de un aire acondicionado, no se puede «ajustar» después. Si la potencia está mal calculada o la temperatura de impulsión no encaja con tus emisores, vas a convivir con un equipo que consume de más durante quince años.

Lo que sigue está pensado para que puedas hacer cada pregunta sin ser técnico. Para cada una te digo qué respuesta indica que sabe lo que hace y qué respuesta es una señal de alarma.

1. ¿Has hecho cálculo de cargas térmicas o vas por metros cuadrados?

Buena respuesta: menciona aislamiento, orientación, superficie de ventanas, tipo de vidrio, zona climática y renovaciones de aire. Te pide planos o va a visitar la vivienda antes de dar la potencia.

Señal de alarma: «unos 100 W por metro cuadrado y listo». Esa regla puede fallar por un factor de dos entre una casa de 1975 sin aislar y una de obra nueva.

Es la pregunta más importante de la lista. Si aquí la respuesta es floja, las nueve siguientes dan igual.

2. ¿Qué temperatura de impulsión has previsto y con qué emisores?

Buena respuesta: te da un número concreto y lo relaciona con tus emisores. Con suelo radiante suele moverse entre 30 y 38 °C; con radiadores convencionales sube a 45–55 °C.

Señal de alarma: «la que haga falta» o no saber decirla.

Esto importa porque el rendimiento de la bomba de calor cae conforme sube la temperatura de impulsión. Un proyecto que mantiene los radiadores viejos sin decírtelo te va a dar un consumo bastante peor del prometido.

3. ¿A qué condiciones das ese COP o SCOP?

Buena respuesta: cita las condiciones de ensayo, por ejemplo aire exterior a 7 °C y agua a 35 °C, y distingue el COP puntual del SCOP estacional.

Señal de alarma: «tiene un COP de 5» a secas. Un COP sin condiciones no significa nada: el mismo equipo puede dar 5 en un escenario benigno y 2,5 en enero a 0 °C impulsando a 50 °C.

4. ¿Está sobredimensionada?

Buena respuesta: explica que ha ajustado la potencia a la demanda real y menciona el rango de modulación del equipo.

Señal de alarma: «he puesto una más grande por si acaso».

Una bomba de calor sobredimensionada no puede bajar de su potencia mínima, así que en media estación arranca y para continuamente. Consume más, hace más ruido y desgasta el compresor. Pasarse es tan malo como quedarse corto.

5. ¿Qué volumen de inercia lleva y por qué ese?

Buena respuesta: cita el volumen mínimo que exige el fabricante para ese modelo y explica cómo lo cumple, ya sea con depósito de inercia, con el volumen del propio circuito o con un desacoplo hidráulico.

Señal de alarma: «no hace falta» sin más explicación, sobre todo si la instalación va zonificada.

6. ¿Cuántos litros de acumulador de ACS y para cuántas personas?

Buena respuesta: relaciona los litros con el número de personas y los hábitos de la casa, y menciona el ciclo antilegionela.

Señal de alarma: el mismo acumulador para una pareja que para una familia de cinco.

7. ¿Vas a hacer refrescamiento por suelo? ¿Cómo controlas las condensaciones?

Buena respuesta: habla de sonda de humedad y de control del punto de rocío, y de no bajar la impulsión por debajo del punto en que el suelo empieza a condensar.

Señal de alarma: «sí, en verano le metes agua fría al suelo y ya».

Esta es la que menos gente pregunta y una de las que más disgustos da. El suelo refrescante mal controlado condensa agua, y las humedades en el pavimento son una reparación cara.

8. ¿Dónde va la unidad exterior, cuántos decibelios y qué dice la comunidad?

Buena respuesta: te señala la ubicación exacta, te da el dato de ruido del equipo y te advierte de si hace falta autorización de la comunidad de propietarios o licencia municipal.

Señal de alarma: «la ponemos donde quepa».

Las ordenanzas municipales de ruido y los estatutos de la comunidad son la causa más habitual de que una instalación acabe en conflicto con los vecinos meses después.

9. ¿Incluye la legalización y el certificado de la instalación?

Buena respuesta: sí, y te dice quién firma el certificado y en qué registro autonómico se presenta. La instalación debe cumplir el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE).

Señal de alarma: «eso no hace falta» o «va aparte» sin figurar en el presupuesto.

Sin certificado tienes un problema para reclamar la garantía, para pedir subvenciones y para vender la vivienda.

10. ¿Qué cubre cada garantía y quién hace el mantenimiento?

Buena respuesta: distingue la garantía del fabricante sobre el equipo de la garantía del instalador sobre la instalación, y te dice el precio del mantenimiento anual.

Señal de alarma: mezclar ambas o no querer poner el mantenimiento por escrito.

Resumen: las diez, de un vistazo

# Pregunta Señal de alarma
1 ¿Cálculo de cargas o metros cuadrados? «Unos 100 W/m²»
2 ¿Temperatura de impulsión? «La que haga falta»
3 ¿A qué condiciones ese COP? «COP de 5», sin más
4 ¿Está sobredimensionada? «Más grande por si acaso»
5 ¿Volumen de inercia? «No hace falta»
6 ¿Litros de ACS por persona? El mismo para toda casa
7 ¿Condensaciones en suelo refrescante? «Le metes agua fría y ya»
8 ¿Ubicación, dB y permisos? «Donde quepa»
9 ¿Legalización RITE incluida? «Eso no hace falta»
10 ¿Garantías y mantenimiento? No ponerlo por escrito

Los documentos que debes exigir en el presupuesto

  • Marca y modelo exactos de la unidad exterior, la interior y el acumulador. No vale «bomba de calor 8 kW».
  • Potencia calorífica y frigorífica con las condiciones a las que se da.
  • Desglose por partidas: equipos, materiales, mano de obra, puesta en marcha y legalización, cada una con su importe.
  • Plazo de ejecución y forma de pago escalonada.
  • Número de instalador habilitado de la empresa.

Un presupuesto de una sola línea con un importe al final no se puede comparar con nada. Si te dan eso, pide el desglose antes de seguir.

Cómo comparar tres presupuestos sin volverte loco

Pide siempre tres y compáralos en este orden:

  1. Misma potencia. Si uno propone 8 kW y otro 14 kW para la misma casa, alguno se ha equivocado. Pregunta a los dos en qué se basan.
  2. Mismos emisores y misma temperatura de impulsión. Si uno mantiene tus radiadores y otro pone suelo radiante, no estás comparando lo mismo.
  3. Qué incluye y qué no. Legalización, ayudas, obra civil, línea eléctrica.
  4. Y solo al final, el precio.

El más barato con la potencia mal calculada sale carísimo a diez años. El criterio no es el importe, es quién ha hecho los deberes.

Preguntas frecuentes

¿Puedo pedir el cálculo de cargas por escrito?

Sí, y deberías. Un instalador que lo ha hecho no tiene problema en enseñártelo. Si se resiste, normalmente es porque no existe.

¿Necesito un proyecto firmado por técnico?

Depende de la potencia de la instalación y de la normativa de tu comunidad autónoma. Pregúntaselo directamente al instalador y que te diga en qué caso está la tuya y quién firma.

¿Es mala señal que el instalador no quiera visitar la casa?

Sí. Un presupuesto de aerotermia dado por teléfono o solo con los metros cuadrados no puede estar bien dimensionado.

¿Y si ya he firmado y sospecho que está mal dimensionada?

Pide por escrito el cálculo en el que se basó la potencia instalada. Es el punto de partida de cualquier reclamación posterior.

¿Cuántos presupuestos debería pedir?

Tres es el número razonable. Con dos no tienes referencia y con cinco la comparación se vuelve inmanejable.

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